Coordinadora: Natalia Buacar Por Roque Cequeira
Trabajo de discursos polémicos Tema: controversia entre Newton y Leibniz-Ley de gravedad
A modo de introducción, según
Marcelo Dascal los filósofos de la ciencia lógico positivista fracasaron tanto
en el plano normativo como descriptivo, y en el caso de los defensores del
paradigma kuhnianos también porque habrían sido incapaces de combinar ambos
modelos, según su tesis la impasse de la ciencia, medido en la producción de
conocimiento se puede superar con el estudio de las controversias científicas
como herramienta.
Según
Dascal la primer característica de las controversias es que no quedan
confinadas a los problemas iniciales que las motivaron, sino que se amplían rápidamente,
este es el caso que se plantea entre Isaac Newton y Wilfred Leibniz, lo que
empieza con un tema como la ley de gravedad pronto toma otra dimensión.
Presentación
del problema.
Contextualizando,
el sustento de la teoría gravitatoria newtoniana, fue la teoría del magnetismo
de William Gilbert. Basándose en los fenómenos a distancia que producía la
piedra imán, Gilbert postuló que el sol ejercía sobre los planetas una fuerza
magnética que actuaba a distancia y sin intermediarios.
Producto de esta acción a distancia de atracción, postular el éter "rellenando" el espacio interestelar ya no era necesario. Durante casi medio siglo se identificó magnetismo y gravedad y hay que decir que su fascinante misterio no se ha desvanecido hasta nuestros días. Ambos eran vistos como fuerzas invisibles y pertenecientes al campo espiritual como al de lo material. El químico Robert Boyle, que tanto influyera sobre Newton, pensaba que la gravedad bien podía deberse a la emergencia de vapores magnéticos" de la Tierra. Descartes, en cambio, no aceptaba la acción a distancia sin intermediarios pues ello significaba tener que aceptar la noción vacío, que había sido negado enfáticamente por toda la tradición desde Parménides y, especialmente, por Aristóteles y se veía en la necesidad de imaginar remolinos en el éter que obligaban a los planetas a girar en los alrededores del sol, alterando su inercia rectilínea.
Producto de esta acción a distancia de atracción, postular el éter "rellenando" el espacio interestelar ya no era necesario. Durante casi medio siglo se identificó magnetismo y gravedad y hay que decir que su fascinante misterio no se ha desvanecido hasta nuestros días. Ambos eran vistos como fuerzas invisibles y pertenecientes al campo espiritual como al de lo material. El químico Robert Boyle, que tanto influyera sobre Newton, pensaba que la gravedad bien podía deberse a la emergencia de vapores magnéticos" de la Tierra. Descartes, en cambio, no aceptaba la acción a distancia sin intermediarios pues ello significaba tener que aceptar la noción vacío, que había sido negado enfáticamente por toda la tradición desde Parménides y, especialmente, por Aristóteles y se veía en la necesidad de imaginar remolinos en el éter que obligaban a los planetas a girar en los alrededores del sol, alterando su inercia rectilínea.
Según Dascal la aparición de estos últimos filósofos
mencionados, son los terceros que pueden aparecer en la controversia y
confirman que uno de los elementos importantes es "que los fenómenos deben ser tratados en forma intracomunitaria,"
o sea al interior de la ciencia, lo que el sociólogo francés Pierre Bourdieu
denomina campo científico.
De
todo este cúmulo de teorías, Newton fue capaz de extraer elementos y reunirlos
en un cuerpo doctrinario unificado y congruente que, además, se convirtió en la
piedra angular de toda la investigación científica occidental de los siglos
XVIII y XIX. En términos de Kuhn, redondeó el paradigma científico de la
modernidad.
El
núcleo de este nuevo paradigma, es la ley
de la gravedad, conforme a la cual la
fuerza de atracción es directamente proporcional a las masas de los cuerpos que
se atraen e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los
separa. Es posible que la fórmula la derivase por analogía con la
intensidad de la luz, que disminuye con el cuadrado de la distancia; luego
consideramos la apreciación de Dascal que la aparición de nuevas leyes trae
aparejadas nuevas premisas, se cumple en este caso y son físicas, como que a cada acción de una fuerza se produce
una reacción en la misma dirección , pero de sentido contrario.
Sin embargo, Newton elude no
sólo dar una definición sino que renuncia también a comprender su posibilidad y
necesidad. Lo hace en estos términos: "El que la gravedad deba ser innata,
inherente y esencial a la materia, de modo que un cuerpo pueda actuar sobre
otro a distancia, a través del vacío, sin ninguna mediación que permita que su
acción y fuerza se puedan trasladarse uno a otro, es para mí un absurdo tan
grande, que no creo que ningún hombre dotado de una facultad de pensamiento
apta para asuntos filosóficos pueda caer nunca en él. "La gravedad tiene que causarla un agente que
actúe constantemente de acuerdo con ciertas leyes; pero si este agente es
material o inmaterial lo dejo a consideración de mis lectores"; entendemos
que seguramente Popper no se hubiera
sentido muy cómodo, con estos dichos.
En lo que refiere a lo
conceptual la teoría que presenta Newton se basa en la atracción o gravedad que
es un absurdo, a saber, la acción a distancia. Y más todavía: hay que esquivar
una consecuencia parejamente absurda: si existe la atracción, ¿qué contrafuerza
opera evitando el colapso del universo en una masa material única? Newton se ve
forzado a plantear un "poder divino" que contrarreste la acción de la
gravedad. El primero, la acción a distancia, es visible pero no pensable, es
decir, que es algo que se presenta en experimentos como el de la piedra imán,
pero que es lógicamente imposible pues la
"lógica" de la
época exigía contigüidad o contacto entre la causa y su efecto o entre dos
cuerpos que interactúan.
La Astrología es excluída del campo científico
con idéntico argumento, El segundo absurdo es pensable pero no visible: la
lógica exige que el mundo material se colapse o, al menos, tienda a colapsarse.
Pero ello no es algo que se observe y debe presumirse un "divino
poder" más allá de la lógica cuya actividad explique lo observado.
El sistema leibniziano abreva en casi
todos los sistemas que lo precedieron tanto de la Antigüedad como del Medioevo.
Conocía acaso como ningún otro contemporáneo suyo la escolástica y tenía sólida
formación en Humanidades. Solía decir que aprobaba casi todo lo que leía, lo cual
permitía incorporarlo al círculo de sus ideas y apropiárselo sin caer en un
eclecticismo variopinto. Un mérito de Leibniz es el de haber ensayado por
primera vez una síntesis entre empirismo y racionalismo, bien que una tal
síntesis era todavía prematura por dos motivos: el primer lugar, el empirismo
no había llegado a su radicalización (escepticismo) teórica con Berkeley y,
sobre todo, con Hume; y en segundo lugar, la cercanía e influencia del
cartesianismo, que estaba en su esplendor. Como dijimos, para Leibniz el
empirismo es el de John Locke, que estaba fuertemente influido por Descartes.
A modo de análisis y como
sugirió Tomas Kuhn a medida que se suceden históricamente las teorías ,los
modelos y paradigmas, cambian los modos de actuar de la ciencia y de los científicos,
Dascal en ese sentido entendemos que es crítico, porque afirma que mas allá de
acordar con el historiador de la ciencia, asegura que prevalece lo descriptivo
sobre lo normativo.
Aporte a la controversia, el racionalismo de Leibniz.
Retomando a Dascal y
teniendo en cuenta los dos modelos, el epistemólogo afirma que el problema
radica que en vez de que se imponga lo normativo sobre lo descriptivo, de lo
que se trata es de combinarlos satisfactoriamente, a la luz de sus criticas
reciprocas (Dascal 1975); El método de Leibniz conforma al racionalismo, que
exige que el conocimiento sea deducido sin contradicción si aspira a la
evidencia, y con las segundas al empirismo, que pide ir de los hechos a sus
causas, o bien, de lo particular a lo general. Se ve claro que Leibniz se
limita a acercar ambas posiciones sin lograr una fusión integradora; dicho de
otro modo, no puede satisfacer la
combinación reclamada por Dascal.Además debemos agregar, para Leibniz el
empirismo, es el de John Locke, que estaba fuertemente influido por Descartes
Concuerda con la premisa empirista pero le impone un límite. (nada hay en el intelecto que antes no haya estado en los sentidos) y le agrega algo que lo restringe.
Concuerda con la premisa empirista pero le impone un límite. (nada hay en el intelecto que antes no haya estado en los sentidos) y le agrega algo que lo restringe.
Acepta con los empiristas que la idea debe ser
precedida por la sensación pero no admite que ésta sea una impresión procedente
del exterior pues las mónadas -únicas realidades, de carácter espiritual-
"carecen de ventanas" al exterior.
La sensación procede del
"fondo" de cada mónada, las cuales son justamente lo contrario de una
tabula rasa como pretendían los empiristas. Coincide con los cartesianos en que
ciertas ideas son innatas y es imposible derivarlas por inducción de la
experiencia por ejemplo, las proposiciones matemáticas y la idea de Dios, las
llama verdades de razón y postula que están en el alma como
"preformadas" desde su comienzo y no pueden dejar de ser deducidas.
Pero, como vimos, Leibniz extiende el innatismo a las percepciones que cada
mónada-( no es material, mas con la psiquis), tiene de lo que ocurre en las
otras mónadas, que denomina verdades de hecho, pues cada una tiene inscripto en
su fondo todo el detalle del devenir.
Por eso, Leibniz las llama "espejos vivientes del universo". Ninguna impresión, pues, llega a nuestra alma; todo lo extrae de su propio fondo. La percepción que cotidianamente tenemos de mundo físico es ilusoria, aunque se trate de una ilusión bien estructurada y la percepción misma no es sino intelección confusa.
Decir que las verdades de razón y las verdades de hecho son innatas es lo mismo que afirmar que cada mónada posee originalmente todo el conocimiento, tal como Platón hablaba de una visión prenatal del mundo de las ideas. Pero, según Leibniz, cada mónada -excepto la Mónada increada- sólo llega percibir una fracción de lo que Dios ha inscripto en su fondo. Las que únicamente tienen unas pocas percepciones, es decir, las más alertargadas, son las que van a formar el mundo material, de allí que la materia se nos aparezca como algo engañosamente inerte.
Por eso, Leibniz las llama "espejos vivientes del universo". Ninguna impresión, pues, llega a nuestra alma; todo lo extrae de su propio fondo. La percepción que cotidianamente tenemos de mundo físico es ilusoria, aunque se trate de una ilusión bien estructurada y la percepción misma no es sino intelección confusa.
Decir que las verdades de razón y las verdades de hecho son innatas es lo mismo que afirmar que cada mónada posee originalmente todo el conocimiento, tal como Platón hablaba de una visión prenatal del mundo de las ideas. Pero, según Leibniz, cada mónada -excepto la Mónada increada- sólo llega percibir una fracción de lo que Dios ha inscripto en su fondo. Las que únicamente tienen unas pocas percepciones, es decir, las más alertargadas, son las que van a formar el mundo material, de allí que la materia se nos aparezca como algo engañosamente inerte.
Leibniz los llama espíritus y tal son las
almas de los humanos. Y como somos criaturas imperfectos- para nosotros sólo
resultan evidentes las verdades de razón y no tenemos modo de conocer a priori,
sin recurrir a la experiencia, de los hechos. Dios es una mente infinita que en
un solo acto intuye la totalidad de lo real y conoce en forma inmediata todo el
detalle del devenir. Para El, se desvanece la distinción entre verdades de
hecho y de razón, pero para el hombre, a causa de su finitud, la oposición es
válida y genera una diferenciación entre ciencias matemáticas, que operan con
juicios analíticos en los que el predicado está contenido en el sujeto y sólo
necesitan del principio de no contradicción, y ciencias fácticas que operan con
juicios sintéticos, aquellos en los que el predicado dice algo que no aparece
en el análisis conceptual del sujeto y necesitan, además, del principio de
razón suficiente, según el cual todo tiene su causa.
Conclusión
Los puntos principales de la
polémica los desarrolla Leibniz en la primera carta: acusa a Newton de exponer
una filosofía materialista en sus Principia. "Unos hacen a las almas corporales.
Otros hacen a Dios mismo material". Se refiere en primer lugar a Locke y
luego a Newton, y agrega que éste último ha dicho en su Optica que "el espacio es el órgano de que se sirve Dios
para conocer las cosas" de ello se deduciría la índole material de
Dios. Y, también, critica Leibniz a los newtonianos el afirmar que Dios "necesita de cuando en cuando reparar
su Reloj De Creación", opinión que se opone diametralmente a la idea
leibniziana de que éste es el mejor de los mundos posibles, razón ésta por la
cual Dios lo ha elegido para existir de entre los infinitos mundos posibles.
El tema de fondo es la decadencia o debilitamiento de la religión natural debida, según Leibniz, a la física newtoniana porque ella resulta insuficiente para explicar la naturaleza de Dios y de su acción mundana. Aunque sea capaz de explicar la mecánica planetaria y una cantidad de fenómenos físicos, la nueva ciencia expuesta por Newton no puede dar cuenta adecuadamente del fundamento o sea de Dios y, cosa que escandaliza a Leibniz, prefiere renunciar a intentarlo, limitándose a una exposición fragmentaria y tentativa de sus resultados, que repugna al espíritu sistemático del filósofo.
El tema de fondo es la decadencia o debilitamiento de la religión natural debida, según Leibniz, a la física newtoniana porque ella resulta insuficiente para explicar la naturaleza de Dios y de su acción mundana. Aunque sea capaz de explicar la mecánica planetaria y una cantidad de fenómenos físicos, la nueva ciencia expuesta por Newton no puede dar cuenta adecuadamente del fundamento o sea de Dios y, cosa que escandaliza a Leibniz, prefiere renunciar a intentarlo, limitándose a una exposición fragmentaria y tentativa de sus resultados, que repugna al espíritu sistemático del filósofo.
En este punto se observa un
punto interesante desarrollado por Dascal que es que los contendientes "asumieron el doble deber de defender sus
posiciones y criticar la de sus adversarios ", mas allá que en este
caso se realizó de una manera epistolar.
El tema de los
"retoques" que la maquinaria mundana necesitaría cada tanto lo trata
Newton en los Principia: Allí afirma que "debido a la tenacidad de los
fluidos, al rozamiento de su partes y a la debilidad de la elasticidad de los
cuerpos, el movimiento es mucho más proclive a perder que a ganarse y siempre
está extinguiéndose". El mundo va "enlenteciendo" y es, por
consiguiente, menester que Dios lo impulse periódicamente. Para Leibniz, en
cambio, Dios opera milagros no para "mantener
las necesidades de la naturaleza sino las de la Gracia". Toda
intervención de Dios posterior a la Creación tiene por escenario el mundo
humano, la Historia, pero nunca la pura y simple Naturaleza, pues ésta, según
Leibniz es la mejor posible. Todo el tema del espacio y los ajustes periódicos
al mundo mellan la sabiduría y poder infinitos de Dios. Desde luego, ni Newton
ni ninguno de sus seguidores afirma taxativamente que Dios es de índole
material, lo que Leibniz quiere remarcar es que ello se dejaría deducir de sus
afirmaciones.
Otro punto es la gravedad:
para Leibniz la dificultad radica en que debe considerársela o bien una
cualidad oculta de la materia o bien un milagro continuo. No habría pues, un
modo "lógico" de entenderla.
Del otro lado, a pesar de que algunos
newtonianos buscaban para dicha fuerza real una causa igualmente real, Newton
mismo evitaba escrupulosamente pronunciarse al respecto y en la edición de la
Optica confiesa que "lo que denomino atracción puede realizarse mediante
un impulso o cualesquiera otros medios que me resultan desconocidos". La
interpretación y alcance que tiene el Principio de Razón Suficiente enunciado
por Leibniz es también objeto de polémica. Para Leibniz es principio para las
creaturas y también es principio ante Dios, esto es, es un principio que vale
para la creación del mundo. Hay una razón suficiente por la que Dios creó este
mundo: el hecho de que es el mejor mundo posible. Por el principio de
Conveniencia, Dios lo ha seleccionado para existir. Para los newtonianos el
Principio de Razón Suficiente sólo es principio a partir de Dios pero por fuera
de Dios. Mientras que para Leibniz el mundo es como debe ser, para los
newtonianos debe ser como Dios quiera. Para uno, lo importante es que la
elección de Dios será racional elegir lo mejor-y para los otros, lo fundamental
es no poner límites al antojo divino -elemento típicamente protestante.
Entendemos que las tesis de
Dascal en esta polémica;a) son aplicables ya que ambos contrincantes apelan
tanto a lo normativo como al racionalismo propio de la época, dicho de otro
modo es un contexto dialógico natural donde se pueden determinar las crisis y
las rupturas que supuestamente provocan la irracionalidad en la evolución de la
ciencia. Podríamos pasar revista de esta manera a todos los problemas fundamentales de la ciencia moderna vistos por un gran
filósofo y por un gran científico: el espacio, el tiempo, el vacío, etc.
b)Lo que hemos querido resaltar es en esta
probablemente primera polémica entre filósofos y científicos, en una época en
la que los filósofos se dedicaban positivamente a la ciencia y los científicos
cultivaban la filosofía, que se presenta un campo fértil para su estudio; como
afirma Dascal en las controversias hay un discurso primario y que a este
subyace un amplio texto secundario y todos incursionaban en el campo religioso
y político;otro aspecto positivo es la incorporación de textos de terceros como
dijimos antes.
Para concluir entendemos que construir un Corpus de
controversias en las universidades contribuiria positivamente en profundizar la
tésis, asumiendo que la incorporación de las variantes discursivas en las
carreras de comunicación significan un aporte importante.
Trabajo realizado con una mirada positiva a la nueva tésis de Dascal.Relacionado con la producciOn de conocimiento.
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