miércoles, 25 de noviembre de 2015

Nueva tésis de Dascal



       Coordinadora:  Natalia Buacar                                                                                                        Por Roque Cequeira

Trabajo de discursos polémicos                                                                                                                                                                   Tema: controversia entre Newton y Leibniz-Ley de gravedad


A modo de introducción, según Marcelo Dascal los filósofos de la ciencia lógico positivista fracasaron tanto en el plano normativo como descriptivo, y en el caso de los defensores del paradigma kuhnianos también porque habrían sido incapaces de combinar ambos modelos, según su tesis la impasse de la ciencia, medido en la producción de conocimiento se puede superar con el estudio de las controversias científicas como herramienta.
Según Dascal la primer característica de las controversias es que no quedan confinadas a los problemas iniciales que las motivaron, sino que se amplían rápidamente, este es el caso que se plantea entre Isaac Newton y Wilfred Leibniz, lo que empieza con un tema como la ley de gravedad pronto toma otra dimensión.


Presentación del problema.

Contextualizando, el sustento de la teoría gravitatoria newtoniana, fue la teoría del magnetismo de William Gilbert. Basándose en los fenómenos a distancia que producía la piedra imán, Gilbert postuló que el sol ejercía sobre los planetas una fuerza magnética que actuaba a distancia y sin intermediarios.
Producto de esta acción a distancia de atracción, postular el éter "rellenando" el espacio interestelar ya no era necesario. Durante casi medio siglo se identificó magnetismo y gravedad y hay que decir que su fascinante misterio no se ha desvanecido hasta nuestros días. Ambos eran vistos como fuerzas invisibles y pertenecientes al campo espiritual como al de lo material. El  químico Robert Boyle, que tanto influyera sobre Newton, pensaba que la gravedad bien podía deberse a la emergencia de vapores magnéticos" de la Tierra. Descartes, en cambio, no aceptaba la acción a distancia sin intermediarios pues ello significaba tener que aceptar la noción vacío, que había sido negado enfáticamente por toda la tradición desde Parménides y, especialmente, por Aristóteles y se veía en la necesidad de imaginar remolinos en el éter que obligaban a los planetas a girar en los alrededores del sol, alterando su inercia rectilínea.




 Según Dascal la aparición de estos últimos filósofos mencionados, son los terceros que pueden aparecer en la controversia y confirman que uno de los elementos importantes es "que los fenómenos deben ser tratados en forma intracomunitaria," o sea al interior de la ciencia, lo que el sociólogo francés Pierre Bourdieu denomina campo científico.
De todo este cúmulo de teorías, Newton fue capaz de extraer elementos y reunirlos en un cuerpo doctrinario unificado y congruente que, además, se convirtió en la piedra angular de toda la investigación científica occidental de los siglos XVIII y XIX. En términos de Kuhn, redondeó el paradigma científico de la modernidad.
El núcleo de este nuevo paradigma, es la ley de la gravedad, conforme a la cual la fuerza de atracción es directamente proporcional a las masas de los cuerpos que se atraen e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa. Es posible que la fórmula la derivase por analogía con la intensidad de la luz, que disminuye con el cuadrado de la distancia; luego consideramos la apreciación de Dascal que la aparición de nuevas leyes trae aparejadas nuevas premisas, se cumple en este caso y son físicas, como que a cada acción de una fuerza se produce una reacción en la misma dirección , pero de sentido contrario.
Sin embargo, Newton elude no sólo dar una definición sino que renuncia también a comprender su posibilidad y necesidad. Lo hace en estos términos: "El que la gravedad deba ser innata, inherente y esencial a la materia, de modo que un cuerpo pueda actuar sobre otro a distancia, a través del vacío, sin ninguna mediación que permita que su acción y fuerza se puedan trasladarse uno a otro, es para mí un absurdo tan grande, que no creo que ningún hombre dotado de una facultad de pensamiento apta para asuntos filosóficos pueda caer nunca en él. "La gravedad tiene que causarla un agente que actúe constantemente de acuerdo con ciertas leyes; pero si este agente es material o inmaterial lo dejo a consideración de mis lectores"; entendemos que seguramente Popper no se hubiera sentido muy cómodo, con estos dichos.
En lo que refiere a lo conceptual la teoría que presenta Newton se basa en la atracción o gravedad que es un absurdo, a saber, la acción a distancia. Y más todavía: hay que esquivar una consecuencia parejamente absurda: si existe la atracción, ¿qué contrafuerza opera evitando el colapso del universo en una masa material única? Newton se ve forzado a plantear un "poder divino" que contrarreste la acción de la gravedad. El primero, la acción a distancia, es visible pero no pensable, es decir, que es algo que se presenta en experimentos como el de la piedra imán, pero que es lógicamente imposible pues la


"lógica" de la época exigía contigüidad o contacto entre la causa y su efecto o entre dos cuerpos que interactúan.
 La Astrología es excluída del campo científico con idéntico argumento, El segundo absurdo es pensable pero no visible: la lógica exige que el mundo material se colapse o, al menos, tienda a colapsarse. Pero ello no es algo que se observe y debe presumirse un "divino poder" más allá de la lógica cuya actividad explique lo observado.
 El sistema leibniziano abreva en casi todos los sistemas que lo precedieron tanto de la Antigüedad como del Medioevo. Conocía acaso como ningún otro contemporáneo suyo la escolástica y tenía sólida formación en Humanidades. Solía decir que aprobaba casi todo lo que leía, lo cual permitía incorporarlo al círculo de sus ideas y apropiárselo sin caer en un eclecticismo variopinto. Un mérito de Leibniz es el de haber ensayado por primera vez una síntesis entre empirismo y racionalismo, bien que una tal síntesis era todavía prematura por dos motivos: el primer lugar, el empirismo no había llegado a su radicalización (escepticismo) teórica con Berkeley y, sobre todo, con Hume; y en segundo lugar, la cercanía e influencia del cartesianismo, que estaba en su esplendor. Como dijimos, para Leibniz el empirismo es el de John Locke, que estaba fuertemente influido por Descartes.
A modo de análisis y como sugirió Tomas Kuhn a medida que se suceden históricamente las teorías ,los modelos y paradigmas, cambian los modos de actuar de la ciencia y de los científicos, Dascal en ese sentido entendemos que es crítico, porque afirma que mas allá de acordar con el historiador de la ciencia, asegura que prevalece lo descriptivo sobre lo normativo.
Aporte a la controversia, el racionalismo de Leibniz.
Retomando a Dascal y teniendo en cuenta los dos modelos, el epistemólogo afirma que el problema radica que en vez de que se imponga lo normativo sobre lo descriptivo, de lo que se trata es de combinarlos satisfactoriamente, a la luz de sus criticas reciprocas (Dascal 1975); El método de Leibniz conforma al racionalismo, que exige que el conocimiento sea deducido sin contradicción si aspira a la evidencia, y con las segundas al empirismo, que pide ir de los hechos a sus causas, o bien, de lo particular a lo general. Se ve claro que Leibniz se limita a acercar ambas posiciones sin lograr una fusión integradora; dicho de otro modo, no puede satisfacer la combinación reclamada por Dascal.Además debemos agregar, para Leibniz el empirismo, es el de John Locke, que estaba fuertemente influido por Descartes
Concuerda con la premisa empirista pero le impone un límite. (nada hay en el intelecto que antes no haya estado en los sentidos) y le agrega algo que lo restringe.



 Acepta con los empiristas que la idea debe ser precedida por la sensación pero no admite que ésta sea una impresión procedente del exterior pues las mónadas -únicas realidades, de carácter espiritual- "carecen de ventanas" al exterior.
La sensación procede del "fondo" de cada mónada, las cuales son justamente lo contrario de una tabula rasa como pretendían los empiristas. Coincide con los cartesianos en que ciertas ideas son innatas y es imposible derivarlas por inducción de la experiencia por ejemplo, las proposiciones matemáticas y la idea de Dios, las llama verdades de razón y postula que están en el alma como "preformadas" desde su comienzo y no pueden dejar de ser deducidas. Pero, como vimos, Leibniz extiende el innatismo a las percepciones que cada mónada-( no es material, mas con la psiquis), tiene de lo que ocurre en las otras mónadas, que denomina verdades de hecho, pues cada una tiene inscripto en su fondo todo el detalle del devenir.

Por eso, Leibniz las llama "espejos vivientes del universo". Ninguna impresión, pues, llega a nuestra alma; todo lo extrae de su propio fondo. La percepción que cotidianamente tenemos de mundo físico es ilusoria, aunque se trate de una ilusión bien estructurada y la percepción misma no es sino intelección confusa.
Decir que las verdades de razón y las verdades de hecho son innatas es lo mismo que afirmar que cada mónada posee originalmente todo el conocimiento, tal como Platón hablaba de una visión prenatal del mundo de las ideas. Pero, según Leibniz, cada mónada -excepto la Mónada increada- sólo llega percibir una fracción de lo que Dios ha inscripto en su fondo. Las que únicamente tienen unas pocas percepciones, es decir, las más alertargadas, son las que van a formar el mundo material, de allí que la materia se nos aparezca como algo engañosamente inerte.
 Leibniz los llama espíritus y tal son las almas de los humanos. Y como somos criaturas imperfectos- para nosotros sólo resultan evidentes las verdades de razón y no tenemos modo de conocer a priori, sin recurrir a la experiencia, de los hechos. Dios es una mente infinita que en un solo acto intuye la totalidad de lo real y conoce en forma inmediata todo el detalle del devenir. Para El, se desvanece la distinción entre verdades de hecho y de razón, pero para el hombre, a causa de su finitud, la oposición es válida y genera una diferenciación entre ciencias matemáticas, que operan con juicios analíticos en los que el predicado está contenido en el sujeto y sólo necesitan del principio de no contradicción, y ciencias fácticas que operan con juicios sintéticos, aquellos en los que el predicado dice algo que no aparece en el análisis conceptual del sujeto y necesitan, además, del principio de razón suficiente, según el cual todo tiene su causa.


Conclusión

Los puntos principales de la polémica los desarrolla Leibniz en la primera carta: acusa a Newton de exponer una filosofía materialista en sus Principia. "Unos hacen a las almas corporales. Otros hacen a Dios mismo material". Se refiere en primer lugar a Locke y luego a Newton, y agrega que éste último ha dicho en su Optica que "el espacio es el órgano de que se sirve Dios para conocer las cosas" de ello se deduciría la índole material de Dios. Y, también, critica Leibniz a los newtonianos el afirmar que Dios "necesita de cuando en cuando reparar su Reloj De Creación", opinión que se opone diametralmente a la idea leibniziana de que éste es el mejor de los mundos posibles, razón ésta por la cual Dios lo ha elegido para existir de entre los infinitos mundos posibles.
El tema de fondo es la decadencia o debilitamiento de la religión natural debida, según Leibniz, a la física newtoniana porque ella resulta insuficiente para explicar la naturaleza de Dios y de su acción mundana. Aunque sea capaz de explicar la mecánica planetaria y una cantidad de fenómenos físicos, la nueva ciencia expuesta por Newton no puede dar cuenta adecuadamente del fundamento o sea de Dios y, cosa que escandaliza a Leibniz, prefiere renunciar a intentarlo, limitándose a una exposición fragmentaria y tentativa de sus resultados, que repugna al espíritu sistemático del filósofo.
En este punto se observa un punto interesante desarrollado por Dascal que es que los contendientes "asumieron el doble deber de defender sus posiciones y criticar la de sus adversarios ", mas allá que en este caso se realizó de una manera epistolar.
El tema de los "retoques" que la maquinaria mundana necesitaría cada tanto lo trata Newton en los Principia: Allí afirma que "debido a la tenacidad de los fluidos, al rozamiento de su partes y a la debilidad de la elasticidad de los cuerpos, el movimiento es mucho más proclive a perder que a ganarse y siempre está extinguiéndose". El mundo va "enlenteciendo" y es, por consiguiente, menester que Dios lo impulse periódicamente. Para Leibniz, en cambio, Dios opera milagros no para "mantener las necesidades de la naturaleza sino las de la Gracia". Toda intervención de Dios posterior a la Creación tiene por escenario el mundo humano, la Historia, pero nunca la pura y simple Naturaleza, pues ésta, según Leibniz es la mejor posible. Todo el tema del espacio y los ajustes periódicos al mundo mellan la sabiduría y poder infinitos de Dios. Desde luego, ni Newton ni ninguno de sus seguidores afirma taxativamente que Dios es de índole material, lo que Leibniz quiere remarcar es que ello se dejaría deducir de sus afirmaciones.
Otro punto es la gravedad: para Leibniz la dificultad radica en que debe considerársela o bien una cualidad oculta de la materia o bien un milagro continuo. No habría pues, un modo "lógico" de entenderla.


 Del otro lado, a pesar de que algunos newtonianos buscaban para dicha fuerza real una causa igualmente real, Newton mismo evitaba escrupulosamente pronunciarse al respecto y en la edición de la Optica confiesa que "lo que denomino atracción puede realizarse mediante un impulso o cualesquiera otros medios que me resultan desconocidos". La interpretación y alcance que tiene el Principio de Razón Suficiente enunciado por Leibniz es también objeto de polémica. Para Leibniz es principio para las creaturas y también es principio ante Dios, esto es, es un principio que vale para la creación del mundo. Hay una razón suficiente por la que Dios creó este mundo: el hecho de que es el mejor mundo posible. Por el principio de Conveniencia, Dios lo ha seleccionado para existir. Para los newtonianos el Principio de Razón Suficiente sólo es principio a partir de Dios pero por fuera de Dios. Mientras que para Leibniz el mundo es como debe ser, para los newtonianos debe ser como Dios quiera. Para uno, lo importante es que la elección de Dios será racional elegir lo mejor-y para los otros, lo fundamental es no poner límites al antojo divino -elemento típicamente protestante.
Entendemos que las tesis de Dascal en esta polémica;a) son aplicables ya que ambos contrincantes apelan tanto a lo normativo como al racionalismo propio de la época, dicho de otro modo es un contexto dialógico natural donde se pueden determinar las crisis y las rupturas que supuestamente provocan la irracionalidad en la evolución de la ciencia. Podríamos pasar revista de esta manera a todos los problemas fundamentales de la ciencia moderna vistos por un gran filósofo y por un gran científico: el espacio, el tiempo, el vacío, etc.
 b)Lo que hemos querido resaltar es en esta probablemente primera polémica entre filósofos y científicos, en una época en la que los filósofos se dedicaban positivamente a la ciencia y los científicos cultivaban la filosofía, que se presenta un campo fértil para su estudio; como afirma Dascal en las controversias hay un discurso primario y que a este subyace un amplio texto secundario y todos incursionaban en el campo religioso y político;otro aspecto positivo es la incorporación de textos de terceros como dijimos antes.
Para concluir entendemos que construir un Corpus de controversias en las universidades contribuiria positivamente en profundizar la tésis, asumiendo que la incorporación de las variantes discursivas en las carreras de comunicación significan un aporte importante.

1 comentario:

  1. Trabajo realizado con una mirada positiva a la nueva tésis de Dascal.Relacionado con la producciOn de conocimiento.

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